Es fácil meter todas las API en el mismo saco y decir que son todas lo mismo. Pero eso no es del todo cierto.
Claro, todas son interfaces de programación de aplicaciones (API) y todas tienden un puente entre diferentes productos o servicios sin necesidad de reescribirlos para una integración adecuada. Aunque cada uno es libre de diseñar y desarrollar su software como mejor le parezca, casi todas las API se ajustan (al menos parcialmente) a estilos claramente definidos. Estas directrices tienen como objetivo mantener la uniformidad y preservar el objetivo principal de la API: simplificar la integración y la comunicación.
Si te interesa diseñar una API, integrarte con una o simplemente te gusta aprender sobre software interesante, sigue leyendo. Repasaremos los estilos de API más populares y veremos qué distingue a cada uno.
Ten en cuenta, sin embargo, que todos los estilos tienen sus ventajas y desventajas. A la hora de elegir uno, debes decidirte en función de tu caso de uso, los requisitos del usuario y lo que los desarrolladores puedan ofrecer.




