Imaginemos la siguiente situación:
Te has dado cuenta de que Internet está repleto de datos valiosos que pueden ayudar a tu negocio, así que has decidido aprovecharlos. Has aprendido sobre la extracción de datos y has creado tu propio scraper en Python. Todo está listo: has elegido una página web y has puesto al bot a trabajar. Entonces, de repente, la página web bloquea tu scraper y no te deja extraer información.
Mala suerte, pero no te preocupes, la solución no podría ser más sencilla.
El scraping de datos es una práctica habitual entre las empresas hoy en día, ya que la información recopilada se puede utilizar de diversas formas para mejorar la rentabilidad. Uno de los problemas más comunes es que te bloqueen durante el proceso de scraping. Utilizamos diversos métodos para evitar este problema, incluida la rotación de IP, la protagonista del artículo de hoy.
Pero aquí surge una pregunta bastante habitual: ¿por qué los sitios web intentan bloquear tus bots si estás extrayendo datos de forma legal y ética? Sencillo: no conocen tus intenciones y tienen demasiado que perder si no actúan.
Los bots se han ganado una reputación bastante mala entre los propietarios de sitios web debido a las muchas formas en que se han utilizado como saboteadores, invasores o molestias en general. El problema con esta visión es que los bots son simplemente herramientas. Nadie se queja de los bots que utiliza Google para encontrar e indexar páginas. La cuestión es que los bots pueden ser tanto buenos como malos, dependiendo de cómo se utilicen.
Teniendo esto en cuenta, los propietarios de sitios web tienen motivos para desconfiar de los bots. Hay muchas formas en las que los bots causan problemas, ya sea de forma intencionada o no:
- Pueden alterar las estadísticas del sitio. El software de análisis no suele detectar a los visitantes que son bots, por lo que los cuenta, lo que da lugar a informes sesgados.
- Pueden enviar tantas solicitudes que acaban ralentizando el servidor, e incluso pueden hacer que el sitio web no esté disponible para otros visitantes. Esto suele ser intencionado y se conoce como ataque DDoS.
- Para los sitios web que dependen de los ingresos publicitarios de sus páginas, los bots pueden parecer una bendición al principio, ya que generan más dinero para el sitio. El problema es que las redes publicitarias no son tontas: se darán cuenta de que algunos de los anuncios están siendo vistos por bots, lo cual es una forma de fraude de clics. No hace falta decir que los sitios web no quieren ser acusados de eso.
- Los sitios web de comercio electrónico pueden tener muchos quebraderos de cabeza debido a los bots. Algunos scripts compran nuevos productos en cuanto están disponibles para que su creador pueda revenderlos obteniendo un beneficio, creando así una escasez artificial. Por otra parte, los bots pueden alterar el inventario, añadiendo artículos al carrito de la compra y deteniéndose, bloqueando de hecho el acceso de los compradores reales a esos productos.
En resumen, no se puede culpar a un sitio web por desconfiar de los bots. Siguiente pregunta: ¿cómo te identificaron en primer lugar?




